NOTA: El bote que hay en la barra es Ramen, la comida que Naruto como con Iruka

10 de febrero de 2010

La casa de los Giroides

Había una vez en un pueblo alejado del mando de Wii de Dios llamado ValdeNebulosa. Este pueblo era conocido por sus auroras nocturnos, lluvias de estrellas...etc. Bueno pues ese día nublado y neblinoso llegó al pueblo un chico llamado Pina, era normal: ni muy gordo, ni muy delgado y ni muy feo, ni muy guapo. El joven entró al casi derruido ayuntamiento y una pelícana despeinada, maloliente y delgadísima le dio la bienvenida con una exagerada reverencia.
-Buenos días, señor.¿En qué puede ayudarle esta honorable pelícana?
-Hola. Soy Pina, el nuevo residente.
-Ah...un nuevo residente. Me llamo Sol, un placer servirle.Vale este es su mapa.
La pelícana le tendió un papel viejo y arrugado y señaló un punto rojo.
-Está es la casa que le interesaba.
-Gracias.
Pina salió del ayuntamiento por la maltrecha puerta.
-No sobrevivirá mucho en este pueblo.-La voz del viejo alcalde Tórtimer sobresaltó a Sol que intentaba arreglarse su andrajoso vestido que antes era rosa y ahora de un color marrón apagado.

Pina llegó pronto a la casa, le pareció extraño no encontrarse con ningún vecino."Bueno" pensó "con este día nadie querrá salir de casa."
Pina entró en la casa. Era demasiado nueva como para ser de ValdeNebulosa. La casa tenía una sala principal y un piso superior con una habitación. Pina sonrió, los de la mudanza habían hecho un trabajo excelente: habían colocado todos los muebles donde él quería. Pero algo no iba bien, Pina miró el folleto. "Lujoso sotáno" leyó mientras metía ropa en el armario del piso de arriba, dejó de leer el folleto y bajó por las esclaeras. Pina frenó de golpe, ¡las escaleras que iban al sótano estaban selladas con tablas de madera! "¿Y esto?" pensó Pina.
El joven salió a despejarse la cabeza, a cada paso que daba se estremecía más. Algo se estaba moviendo en la espesura del bosque que rodeaba para volver a su casa. Aceleró un poco, las sombras le siguían. Pina frenó bruscamente y se giró enfadado, "se acabó esta broma de mal gusto", pero lo que vio no fue un vecino siguiéndole a escondidas. ¡Eran giroides con unos ojos rojos mirándole! Pina corrió como nunca, entró en su casa y empezó a buscar algo con que atrancar la puerta. Al mirar debajo de la cama había unas tabalas de madera y una nota:
"Cuidado, Tórtimer". Pina aún más asustado atrancó la puerta rapidámente, le sobrabaron tablones así que tambien atranco las ventanas y se echó en la cama...
Pero algo salió mal, los tablones del sótano no estaban y los giroides habían entrado por la chimenea de su cuarto. Los muñecos rodearon a Pina mientras cantaban una letanía de sonidos sombríos.
A la mañana siguiente un giroide amarillento yacía en lugar de Pina, rodeado por otros muñecos de barro completamente estáticos...
-FIN-
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